Acaban de regalarme un ejemplar del libro de Ezequiel Saferstein, que me parece un buen análisis etnográfico del ramificado movimiento de la «nueva derecha» en Argentina, aunque realizado desde una izquierda progresista bastante mainstream, con cierta orientación socialdemócrata.
En ese libro fui entrevistado. Dije cosas que considero verdaderas y que puedo probar, y también expresé mis opiniones políticas.
Ante la eventualidad de que algunas de esas cosas molesten a los «intelectuales» y militantes del oficialismo mileísta —y de que a alguno le interese averiguar quién coños soy y qué pienso realmente—, dejo este post como referencia rápida.
No pretende desarrollar ningún argumento nuevo. Simplemente reúne dos textos míos que permiten entender bastante bien desde dónde hablo.
En cuanto a los hechos mencionados en el libro, ésa es otra cuestión: si alguna vez fuera necesario, podré respaldar lo que afirmé. Acá me interesa otra cosa. Si alguien pretende acusarme de «traidor a la derecha» o alguna imbecilidad semejante, por lo menos que pueda saber por qué rechazo aquello que el liberal-conservadorismo argentino contemporáneo suele presentar como «la derecha».
1. Mi crítica a la nueva derecha «libertaria» argentina
Para quien quiera conocer mi crítica a lo que ha hecho esta facción de la llamada «Nueva Derecha» argentina, reuní buena parte del argumento acá:
Ahí desarrollo mi crítica a esta mezcla peculiar de:
Una corriente que habla en nombre de «Dios, patria y hogar», pero que demasiadas veces parece estar diciendo más bien: «Dios, country y mi hogar».
También explico allí cómo esta corriente ha usado y abusado de la llamada Escuela Austríaca de Economía, seleccionando justamente su fracción menos académica, más sectaria y más ideologizada en favor de un capitalismo de laissez-faire.
2. Qué significan «izquierda» y «derecha»
El segundo texto trata un problema anterior: qué queremos decir cuando hablamos de izquierda y derecha.
Porque una buena parte del mileísmo ha terminado reduciendo la derecha al pro-capitalismo y la izquierda al pro-estatismo.
Mi planteo está acá:
La cuestión es bastante más complicada.
Dependiendo del eje utilizado para construir la díada izquierda-derecha, el pensamiento tradicional católico puede aparecer como la verdadera derecha; pero, utilizando otro eje, puede ocupar en su formulación mínima una posición de centro y, en su formulación máxima, quedar incluso fuera de esa díada.
Con estos dos textos alcanza, creo, para empezar a desasnarse de algunas de las simplificaciones ideológicas que han terminado difundiendo los pocos referentes ideológicos con los que se ha quedado el oficialismo de LLA.
¡Disfruten!