Las diferentes formas de entender izquierda y derecha en los múltiples e interconectados aspectos de la cultura humana.
En el fondo, todos estos ejes, a pesar de ser transversales entre sí, tienen una cierta alineación común. El problema es que sus extremos nos parecen difíciles de conciliar en el universo social de la modernidad, a diferencia de lo que nos ocurre frente al cosmos tradicional, en el cual incluso los polos tienden a conciliarse en formas de integración hoy muy difíciles de considerar unificadas.Mi tesis, como he explicado en mi ensayo "El rompecabezas de la nueva derecha", es que relacionamos en cada una de estas díadas, a la posición "a la derecha" con armonía y la posición "a la izquierda" con conflicto. En abstracto, siempre la armonía es preferible al conflicto, y por eso es que si se entiende "derecha" por armonía en sentido general, esto es: armonía social, armonía cultural, armonía política, económica, de intereses, entonces sí la derecha puede asociarse al "bien", y en oposición, la izquierda al "mal", pero, sacado de contexto, no siempre lo que está "a la izquierda" en díadas concretas es el mal, sino al contrario puede llegar a ser algo bueno en tal o cual situación concreta, porque precisamente puede representar conflicto allí donde corrige un conflicto de origen, y viceversa lo que está "a la derecha" represente una armonía aplicada para preservar una situación desordenada y que de fondo esté en conflicto. Por eso es tan mala la díada izquierda-derecha aplicada para reflejar el conflicto endémico de la sociedad moderna entre estatismo y capitalismo, o entre dirigismo y laissez-faire, o entre obreros asalariados y burgueses empleadores, o entre política radical y política institucional, ya que puede terminar dejando que buenas causas que incluyan universalmente a todos los hombres, sean secuestradas por el ideario progresista de la realidad de la izquierda política, y que, en nombre de la tradición, la derecha política real termine defendiendo la funcionalidad y eficiencia al servicio de intereses minoritarios. Pero también otros usos de la díada también son problemáticos, aunque sean un poco más adecuados, como el de contractualismo como "izquierda" vs. comunitarismo como "derecha" (que tiende a terminar en "liberalismo religioso" vs. "integrismo religioso"), o el de garantismo vs. punitivismo (que tiende a terminar en "principismo" sin aplicación práctica vs. "consecuencialismo" sin consideración por la dignidad personal).
Por todo esto, o bien reducimos la izquierda y la derecha directamente a uno de los ejes con más relevancia política global, de forma que terminemos hablando finalmente meramente de estatismo vs. capitalismo (o de socialismo burocrático vs. liberalismo burgués, si se quiere ir al hueso en cuanto a criterios ideales y realidades sociológicas), o bien analizamos la cuestión en términos de "forma mentis", a saber: la "actitud" de derecha tiende a ver un orden cualquiera en tanto implique integración, continuidad o forma, que debe ser estudiada con humildad epistémica, admirada y protegida; la "actitud" de izquierda tiende a ver en ese mismo orden una relación problemática, conflictiva o asimétrica, que debe ser explicitada, corregida o superada. La psicología de derecha tiende a buscar lo natural o sagrado en un orden, o bien a encontrar lo antinatural y secular, y por ende buscar un orden corregido, o realmente "ordenado"; la psicología de izquierda tiende a desnaturalizar y secularizar el análisis de ese orden, incluso al defenderlo, y siempre caracterizándolo como una actitud vigilante, en guardia, contra cualquier orden en tanto tal. Pero no me extenderé aquí al respecto: desarrollo esta cuestión en el ensayo mencionado arriba (ver link).
En cualquier caso, con un esquema más o menos parecido a éste, y consideradas todas las posibles combinaciones de ubicaciones a lo largo de cada eje, intuyo que se podría crear un test político que, aunque complejo, sería más profundo, coherente y, quizás, hasta universal.
Por otro lado, si bien creo estar demostrando que, tras los términos de "izquierda" y "derecha" pensados en forma abstracta -no aplicados sobre nada concreto aun-, subyace una idea abstracta de lo desordenado y de lo ordenado -finalmente, de lo bueno y de lo malo, de cosmos y de caos-, lo cierto es que he comprendido (y esto gracias al énfasis que un amigo ha hecho sobre el problema) que la aplicación política real, histórica, concreta y todavía actual, de la palabra izquierda y derecha, termina siendo, como poco, una adulteración del sentido de armonía y conflicto para terminar representando los intereses políticos, siempre polares, de los grupos sociales ligados a los ecosistemas político-económicos ligados al cambio social y a la estabilidad social. Véase: o bien ligados a la transformación violenta por parte de nuevas élites como en el caso del jacobinismo, o bien ligados a la solidificación del orden establecido por esas transformaciones como en el caso del girondinismo. La derecha concreta, real, pasa a ser la liberación (o la legitimación y protección de las instituciones) de nuevas clases espontáneas y sistémicas, respecto de la acción dirigista de élites revolucionarias de izquierda siempre socioeconómicamente artificiales y transitorias. Como bien decía Schumpeter: aquellas nuevas clases que son hijas de revoluciones políticas, nacen sin fuerza propia, y necesitan del Estado para protegerse e incluso para conquistar beneficios, pero terminan temiendo el tamaño que ellas mismas dieron a ese útil monstruo, frente al cual serán entonces más débiles cuanto más les sirva, y por ende más temerán termine en manos de sus enemigos, o de sus ex socios los bandidos profesionales de la revolución. La izquierda termina siendo, de facto, el régimen subversivo permanente, donde los medios revolucionarios de la violencia política se utilizan, todavía, para edificar las instituciones sin terminar de darles vida propia. Y la derecha termina siendo el resultado concreto de esa subversión social, esto es, una estratificación social nueva, sin relación orgánica interna, parida por esa revolución. La revolución de las supuestas élites de los pobres contra los pobres, que completa su proceso, con la revolución finalizada de los ricos que la financiaron sobre las viejas aristocracias. En ambos casos, el resultado es el empobrecimiento o destrucción socioeconómica de las clases populares previas, y un corte sanitario que separa el cultivo aristocrático de las virtudes de su relación orgánica con el pueblo. La izquierda bolche que se sostiene sobre una esclavitud ineficiente; la derecha demoliberal que protege una explotación eficiente.
En fin que, si se quiere, lo más que debemos hacer es recordar por qué tendemos a titular a algo como "más de izquierda" y "más de derecha" (cosa importante como bien explica Bobbio), pero para saber que la razón es extrínseca a la cosa nombrada (cosa que no nos dice Bobbio), y que entonces lo realmente sustantivo existente tras esa díada debe ser conocido, sí, pero precisamente porque no puede ser otra cosa que un cebo para que buenas voluntades caigan en la trampa y defiendan lo que no desean pensando que la abstracción de ideas separadas en un polo u otro, representan la encarnación del bien o el mal. O sea: se siente, por ejemplo, la izquierda como desorden y la derecha como orden, y entonces aquel que en función de un ideal más bueno (más ordenado en el sentido profundo del término) desea desordenar y subvertir un orden opresivo o injusto, termina comiéndose todo el paquete del caos, o bien de lo que es la izquierda en las otras díadas, o sea del desorden aplicado sobre cosas que están realmente ordenadas de acuerdo a un ideal bueno. Viceversa, aquel que en función de ideales buenos y más altos todavía preservados y existentes, se quiere resistir a su subversión e igualación para proteger el cultivo arriba-abajo de la sociedad desde sus múltiples aristocracias naturales, termina pensando que la única vía de preservar y construir aquello bueno y ordenado, es mediante la utilización de medios que nunca impliquen resistencia y que siempre se ejerzan reprimiendo cualquier desorden, aunque tal desorden sea la única vía para defenderse de un statu quo desordenado (y a veces incluso socialmente subversivo desde arriba) sólo porque se liga tramposamente ese orden a otros valores asociados a la idea de orden o armonía, valores que en sí mismos no representan en abstracto un todo ordenado o armónico. Véase, en resumen: el bien no resulta de sumar cosas que, separadas, relacionamos con tal característica de lo bueno u ordenado, ya que aplicadas en concreto unidas en su forma pura pueden resultar en algo malo y desordenado (está más ordenado al hombre el desorden de una villa medieval, que el orden regular y monótono de una urbanización de masas en una metrópoli cuadriculada). Como resultado se repite la misma situación patética y trágica. Los ejemplos sobran. Por un lado, los que se centran en la justicia social terminan confundiendo equidad con cualquier igualdad. Quienes creen defender a los obreros, llegan a dos posibles escenarios. Uno es el de la izquierda del "socialismo real": lograr un derrocamiento real de la explotación, pero realizada a manos de carceleros barbudos que dejan desnutridos a sus hijos y a los hijos de sus hijos en un gran hospicio público; golpistas que luego se hacen para sí mismos un capitalismo privado. El otro es el de la izquierda sistémica de los "social justice warriors" y el wokismo: terminan promocionando genocidios eugenésicos y la impunidad para denuncias falsas en nombre de una liberación femenina hecha allí donde ya ese sexo es libre (y en general para mal), pero no logran nada salvo ser funcionales al egoísmo que potencia la injusticia social que creen combatir. Y la viceversa, bueno, ya la conocen; no la quiero hacer más larga: busquen en mi país a los que todavía son mileistas por convicción ideológica.
En fin, pasemos entonces al cuadro de díadas que esbocé. No es una teoría científicamente metódica del fenómeno de la polarización política moderna y sus criterios de demarcación, ni tampoco creo que se pueda, pero sí es un acercamiento fenoménico empírico tentativo.
Recomiendo prestar particular atención a cómo tal o cual posición de una determinada cosmovisión, que tiende a a representar a la izquierda en una díada, puede reaparecer en la otra díada, ya en otro aspecto posicional de esa misma cosmovisión, en el polo opuesto. Y por ende y de pronto, las cosmovisiones que quedan aglutinadas "de un bando" por cierta posición, terminan increíblemente desparramadas en otra díada en un bando u otro. Y algo más: las diferentes "derivas derechistas" colisionan entre sí, porque representan versiones saturadas de, precisamente, diferentes parámetros para definir "derecha"; ídem las "derivas izquierdistas" mutuamente, porque corresponden también a diferentes parámetros para definir "izquierda".
ECONÓMICO-JURÍDICO
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Distributivo
Asignación / resultado
Pregunta por la distribución de bienes, cargas, oportunidades, capacidades o posiciones sociales.
Vertientes:
Liberal-igualitaria: Rawls, Dworkin, Sen, Nussbaum.
Bienestarista/utilitarista: Bentham, Sidgwick, Pigou, Bergson, Samuelson.
Socialista y/o marxiana: Wieser, K. Polanyi, G. A. Cohen, Roemer.
Socialcristiana/comunitaria-distributista: León XIII, Pío XI, Maritain, Mounier, Chesterton, Belloc, Röpke.
Deriva izquierdista: ingeniería social extendida, nivelación abstracta, administración total de la vida común devenida en público-política, transformación de élites autoritarias en nuevas clases.
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Conmutativo
Título / intercambio / reparación
Pregunta por lo que corresponde a cada uno según título legítimo, contrato, daño, reciprocidad o equivalencia.
Vertientes:
Clásica y tomista, equivalencial: Aristóteles, Santo Tomás de Aquino, escolásticos tardíos.
Liberal-propietarista: Locke, Kant, Hayek, Nozick, Rothbard, Leoni.
Mutualista o socialista de mercado: Proudhon, Tucker, cooperativismo, socialistas ricardianos.
Jurídico-correctiva: Weinrib, Coleman, Ripstein.
Deriva derechista: formalismo contractual, fetichismo de la propiedad, naturalización de desigualdades de origen y/o determinadas por el tipo de fuente de ingreso.
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LEGAL-PENAL
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Garantismo
Límite al poder penal
Entiende el derecho penal ante todo como una frontera contra el abuso del Estado y la degradación del acusado.
Vertientes:
Liberal-ilustrada: Beccaria, Constant.
Constitucionalista: Ferrajoli.
Criminología crítica: Baratta, Foucault, Zaffaroni.
Minimalista o abolicionista: Christie, Hulsman, Mathiesen.
Deriva izquierdista: principismo impotente, negación práctica de la víctima por omisión, impunidad como efecto no deseado (o deseado).
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Securitarismo / punitivismo
Defensa del orden social
Entiende la pena como protección de la comunidad, restauración del orden, disuasión, retribución o neutralización.
Vertientes:
Soberanía y seguridad: Hobbes, Schmitt.
Utilitarismo preventivo: Bentham.
Retribucionismo racional: Kant, Hegel.
Defensa social positivista: Garofalo, Ferri.
Derecho penal del enemigo: Jakobs.
Deriva derechista: venganza social, estado de excepción, reducción del delincuente a amenaza o residuo, daño público al inocente por acción.
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ANTROPOLÓGICO-CULTURAL
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Igualdad
Igual dignidad / ciudadanía
Parte de la común dignidad humana, de la impugnación del privilegio o de la igual capacidad de aparecer en el espacio común.
Vertientes:
Cristiana o moral: San Pablo, San Agustín, Santo Tomás, Las Casas.
Liberal-universalista: Kant, Paine, Mill, Rawls, Dworkin.
Democrática-política: Rousseau, Rancière.
Democrática-social: Tocqueville, Aron.
Colaborativa-material: Marx, Engels, G. A. Cohen, Fromm, Chattopadhyay.
Deriva izquierdista: nivelación abstracta, resentimiento igualitarista, negación de la excelencia o de toda diferencia significativa.
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Jerarquía
Excelencia / rango / autoridad
Parte de diferencias cualitativas de virtud, función, autoridad, rango, tradición, excelencia o forma cultural.
Vertientes:
Clásica de la excelencia: Platón, Aristóteles.
Tradicional-estamental: Burke, Maistre, Bonald.
Orgánica-comunitaria: Tocqueville, Pernoud.
Elitista sociológica: Pareto, Mosca, Michels.
Aristocrático-existencial: Nietzsche, Ortega y Gasset, Evola.
Deriva derechista: mentalidad de casta, servilismo, desprecio a las comunidades, privilegio exclusivo naturalizado como si fuera excelencia.
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POLÍTICO-CONSTITUCIONAL
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Participación
Libertad como autogobierno
La libertad se realiza en la cosa pública: participación, virtud cívica, decisión común y no dominación.
Vertientes:
Republicana clásica: Aristóteles, Cicerón, Maquiavelo.
Democrática-participativa: Rousseau, Pateman, Barber.
Republicana contemporánea: Skinner, Pettit.
Acción pública: Arendt.
Clasicista política: Platón, Strauss.
Demoliberal hegeliana:
Hegel, Kojève, Fukuyama. Deriva izquierdista: politización total de lo público, asamblea permanente, voluntad general totalitaria por sobre voluntades mayoritarias eventuales reales vía asedio de minorías eventuales, invasión de la vida privada.
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Independencia
Libertad como esfera protegida
La libertad se preserva mediante derechos, privacidad, división de poderes y límites al poder común.
Vertientes:
Pluralista estamental-tradicional: Tocqueville, Bertrand de Jouvenel.
Monista constitucional-moderna: Montesquieu, Madison.
Derechos y esfera privada: Locke, Constant, Mill, Berlin, Nozick.
Escéptica o prudencial: Hayek, Oakeshott.
Deriva derechista: privatismo, apatía cívica, captura oligárquica de lo público, apolitismo (idiotismo), ciudadano reducido a consumidor.
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SOCIOLÓGICO-INSTITUCIONAL
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Sociedad (Gesellschaft)
Contrato / asociación voluntaria
Piensa el orden social desde individuos, acuerdos, movilidad, intercambio y cooperación entre extraños.
Vertientes:
Contractualismo político: Hobbes, Locke, Spinoza, Kant.
Sociedad comercial: Hume, Smith, Ferguson.
Individualismo y orden espontáneo: Hayek y Michael Polanyi.
Elección pública: Buchanan, Tullock.
Deriva izquierdista: atomización, anomia, mercantilización de todo cuerpo intermedio, desarraigo, socialización reticular, indiferencia ante vínculos densos.
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Comunidad (Gemeinschaft)
Estatuto / pertenencia / tradición
Piensa el orden social desde pertenencias, deberes, status, instituciones heredadas, bienes comunes y vínculos históricamente densos.
Vertientes:
Conservadora o tradicionalista: Burke, Maistre, Bonald.
Sociológica: Tönnies, Maine, Durkheim, Weber.
Comunitarista contemporánea: MacIntyre, Sandel, Taylor, Walzer.
Crítica de la sociedad de mercado: Karl Polanyi, Lasch.
Deriva derechista: tribalismo, corporativismo estatizado, represión del disidente, encierro comunitario, moral de clan.
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HISTÓRICO-TEMPORAL
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Progreso
Emancipación / futuro
La historia aparece como racionalización, liberación, superación de tutelas, desarrollo de capacidades o ampliación de la libertad.
Vertientes:
Ilustrada: Turgot, Condorcet.
Positivista-industrial: Saint-Simon, Comte.
Dialéctica o emancipadora: Hegel, Marx, Lukács.
Pragmatista-deliberativa: Dewey, Habermas.
Deriva izquierdista: parámetros abstractos y utopismo ideológico, desprecio por la experiencia histórica, liberación de fuerzas oligárquicas económicas o políticas, ingeniería social represiva, culto ingenuo de la novedad política.
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Tradición
Continuidad / herencia
La historia aparece como depósito de sentido, prudencia acumulada, continuidad institucional y memoria encarnada.
Vertientes:
Conservadora-prudencial: Burke, Oakeshott.
Reaccionaria o contrarrevolucionaria: Maistre, Bonald, Donoso Cortés.
Narrativa de prácticas y virtudes: MacIntyre.
Conservadurismo cultural: T. S. Eliot, Scruton.
Deriva derechista: inmovilismo cultural, sacralización de injusticias heredadas, tradicionalismo como relativismo cultural, tribalismos artificiales, cultura como representación escénica de un folclore identitario.
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EPISTEMOLÓGICO-POLÍTICO
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Constructivismo racional
Diseño / crítica / reforma
Confía en que el orden social puede ser explicitado, juzgado y reconstruido desde principios racionales, técnicos o normativos.
Vertientes:
Racionalismo político: Rousseau, Bentham.
Tecnocrático-positivista: Saint-Simon, Comte.
Planificadora holista: Marx, Rubin, Clarke, Adler, Mason.
Planificadora centralizada: Neurath, Preobrazhenski, Kúibyshev.
Normativo-deliberativo: Rawls, Habermas.
Deriva izquierdista: soberbia tecnocrática, racionalismo abstracto, elitismo totalitario, desprecio por el saber particular y concreto.
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Evolucionismo institucional
Orden espontáneo / saber tácito
Entiende las instituciones como resultados sedimentados de prácticas, hábitos y saberes que no siempre pueden diseñarse desde cero.
Vertientes:
Empirista-prudencial: Hume, Burke.
Evolutiva de las instituciones: Menger, Hayek.
Saber tácito y tradición práctica: M. Polanyi, Oakeshott.
Hermenéutica: Gadamer.
Coordinación económica en la sociedad moderna: Weber, Mises, Brutzkus.
Deriva derechista: fetichismo de lo existente, confusión entre supervivencia y justicia, resignación ante órdenes opresivos porque son espontáneos.
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MORAL-METAFÍSICO
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Autonomía / inmanencia
El sujeto se da su ley
La norma se piensa desde la libertad, la crítica, la auto-legislación, la secularización o la creación humana de sentido.
Vertientes:
Autonomía moral: Kant.
Secularización e inmanencia: Spinoza, Feuerbach.
Crítica de la alienación: Marx.
Creación de valores: Nietzsche, Sartre.
Procedimentalismo: Habermas.
Deriva izquierdista: subjetivismo, voluntarismo, licuación de vínculos, imposibilidad de reconocer un bien objetivo.
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Orden objetivo / trascendencia
La ley moral precede al sujeto
La norma se piensa desde un bien, una naturaleza, una ley, una tradición o una trascendencia que no dependen sólo de la voluntad individual.
Vertientes:
Teleología clásica: Platón, Aristóteles.
Ley natural cristiana: San Agustín, Santo Tomás, Hooker.
Teología política: Maistre, Donoso Cortés, Schmitt.
Personalismo y orden: Maritain, Voegelin.
Deriva derechista: heteronomía, clericalismo, sacralización del poder, obediencia sin juicio prudencial.
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TERRITORIAL-CIVILIZATORIO
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Cosmopolitismo
Humanidad / universalismo
Privilegia derechos universales, humanidad común, ciudadanía mundial, instituciones supranacionales o solidaridad internacional.
Vertientes:
Universalismo antiguo: estoicos.
Ilustrado: Kant, Paine.
Internacionalista: Kelsen.
Deliberativo o de capacidades: Habermas, Nussbaum.
Deriva izquierdista: abstracción globalista, desarraigo, tecnocracia oligárquica, indiferencia ante culturas concretas.
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Particularismo
Pueblo / patria / etnias
Privilegia comunidades históricas, lenguas, memorias, fronteras, pueblos políticos y formas culturales particulares.
Vertientes:
Romántica-cultural: Herder, Fichte.
Romántica-política: Rousseau.
Estado ético o pueblo histórico: Hegel, Renan.
Decisión y frontera: Schmitt.
Tradición nacional: Maurras, de Gaulle, Scruton.
Deriva derechista: chauvinismo, xenofobia, mitología identitaria, estatolatría, culto excluyente de las fronteras.
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ESTÉTICO-CULTURAL
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Vanguardia
Ruptura / transgresión
La cultura se renueva rompiendo códigos, desnaturalizando formas heredadas y haciendo visible lo excluido o reprimido.
Vertientes:
Modernidad poética: Baudelaire.
Vanguardia histórica: Breton, surrealismo, dadaísmo.
Crítica cultural: Benjamin, Adorno.
Teoría de la vanguardia: Bürger.
Deriva izquierdista: rupturismo autorreferente, feísmo como seña de profundidad, provocación vacía, nihilismo estético.
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Canon
Continuidad / medida / excelencia
La cultura se conserva y transmite mediante formas probadas, jerarquías de excelencia, memoria estética y disciplina del gusto.
Vertientes:
Clásica: Platón, Aristóteles.
Clasicista-moderna: Winckelmann, Goethe.
Alta cultura moderna: T. S. Eliot, Ortega y Gasset.
Conservadora contemporánea: Scruton.
Deriva derechista: academicismo muerto, cultura como museo estéril, rechazo automático de la innovación, canon como mera policía cultural.
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