sábado, 13 de febrero de 2016

Redeamus ad rem



Al paso en el muro que me presta Zuckerberg:

El pensamiento liberal y el pensamiento socialista se reparten un par de problemas que, no sin cierta violencia, pueden resumirse como paralogismos:
"Ser mutuamente independientes nos hace iguales, autónomos de la sociedad, sin coacciones para cooperar como queramos, y libres de no ser parte del mercado si no lo deseamos." (Una de entre tantas falacias de composición frecuentes en las cosmovisiones liberales.)
"Tener igualitariamente poder sobre la sociedad de la que dependemos nos hace individualmente libres, con independencia para decidir voluntariamente y garantías para elegir sin coacción." (Una de entre tantas falacias de división frecuentes en las cosmovisiones socialistas.)
Mi opinión resultante: la libertad existe donde es socialmente irrelevante, mientras que allí donde es socialmente relevante, no existe. Y así todo resulta cómodo a los valores de cada cual. Los liberales no tienen dificultad en proteger la libertad individual y los socialistas apenas menos para planificar la organización social.
(Omito algunos nombres que me vienen a la mente: de un conjunto a Harrington, Polanyi, Cohen, Marx y Engels, y del otro a Schumpeter, Berlin, Aron, Popper y Hayek. Todos estos casos son un poco más complicados que el de sus seguidores o precursores.)
En fin, que me parece triste que nuestra toma de posición política e ideológica se reduzca a escoger entre cantidades de dos formas de cooperación social predeterminadas, una que tiene la forma del dilema del prisionero y la otra la de la tragedia de los comunes. Todas las demás opciones son un rico abanico de sociedades tradicionales, pero en los que la cultura, la religión, la guerra y el parentesco dan forma al entramado de las relaciones sociales, donde la libertad, en el grado que exista, no surge de ser garantizada mediante la independencia individual, ni su eficacia asegurada con la planificación racional de la vida en común. 
https://es.wikipedia.org/wiki/Capitalismo 
https://es.wikipedia.org/wiki/Comunismo
A los pocos que se ocupan de estas nimias cuestiones tomando partido por un lado u otro: si no quieren que sus esfuerzos sean todavía más fútiles, cuando no banales, van a tener que empezar a madurar, históricamente hablando. 
(Para más detalles y en esta misma perspectiva: Zygmunt Bauman, Libertad, Buenos Aires: Losada, 2007, pp. 204-219.) 

Casi nadie puso «Me gusta».
Faltaba más.

Losing my religion



De mi amigo Luis Eduardo Mella Gómez:

Mi pregunta más intrigante del día de hoy es: 
¿Cómo es posible que la gente diga que Galileo fue condenado por hereje cuando la Iglesia (y el mismo cardenal Bellarmine, cardenal que había auspiciado el debate y el apoyo directo a Galileo y el heliocentrismo) financió las investigaciones de Galileo? 
¿No hay algo incongruente con el mito de que el heliocentrismo, por su supuesta naturaleza herética, fue la razón por la que la Iglesia lo condenó? 
¿O fue por otra cosa? 
La verdad es que Galileo fue condenado no por herejía, sino por incumplir un contrato de confidencialidad: éste no debía de divulgar el heliocentrismo hasta lograr encontrar una prueba empírica tal que no alarmara al pueblo, debido a las implicaciones para las creencias de un pueblo que podía condenarle a él y a miembros de la Iglesia. 
Aunque Galileo no había dado una prueba suficiente o empírica (pero a la luz del debate, Bellarmine y la iglesia concluyó que teóricamente los fundamentos eran bastante sólidos), primero porque no fue él quien hizo la prueba empírica en la Torre de Pisa, sino unos de sus estudiantes (así que el corpus teórico estaba basado únicamente en las ideas del movimiento aristotélico), se basaba en el peso teórico que esta poseía, es decir, en el realismo y coherencia interna así como en las otras teorías e hipótesis de antiguos investigadores. Cuando el nuevo cardenal sustituye a Bellarmine, Galileo (sin una prueba empírica contundente) divulga el heliocentrismo, incumpliendo su contrato al tratar de enseñar el heliocentrismo violando la promesa que hizo. 
Aunque la Iglesia promovía dentro de la academia la ciencia, tenía que tener cuidado para ponerla en divulgación pública. Inclusive, cuando le preguntaron a Galileo sobre esto en el juicio, dijo que su obra Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo no abogaba por el heliocentrismo y eso fue una mentira categoría cuando el libro mismo defiende el heliocentrismo y quienes le defendían en ese punto se les hizo difícil porque muchos le respaldaban por las implicaciones científicas del heliocentrismo, y esto los ponía en una posición de ir contra su honestidad intelectual. 
Es verdad que la iglesia no debió de enjuiciar a Galileo de esa forma, pero de lo que sí estoy seguro es que el mito que reproducen muchos ateos no se sostiene.

En varios de los comentarios que tuvo que hacer en respuesta a sus interlocutores, afirmó al paso que a Galileo se lo había ejecutado. Por comodidad o ignorancia, nadie le contestó. No pasaron la prueba.